Antes de que lleguen visitas, abre ventana, deja entrar aire limpio y enciende un cítrico o té blanco por un cuarto de hora. Apágalo, cierra parcialmente, y enciende la segunda vela justo al llegar, obteniendo recepción delicada sin acumulación pesada.
Si has cocinado, limpia superficies, abre extracción y usa una vela herbal seca que neutralice, nunca un gourmand potente encima del olor residual. Tras ventilar, introduce madera clara discreta en la sala para reconectar con calma y cerrar el arco sensorial del día.
Apaga con campana para evitar humo, alisa la mecha aún tibia con herramienta adecuada y abre ligeramente durante cinco minutos. Esta micro-ventilación conserva la memoria olfativa agradable y prepara el ambiente para un posible segundo acto sin saturación inesperada.
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